Extraño mi hogar, mi hábitat, mi pequeño mundo de ilusiones, mis amigos imaginarios y mis noches observando el cielo en busca de estrellas….
En mi reino puedo ser quien yo quiera sin otorgar razones, puedo mirar sin juzgar, puedo ver con el corazón y hasta enfrentar a un dragón.
Al otro lado del río, ira y dolor en abundancia, sed de venganza y la muerte que te encuentra donde menos la esperas.
En mi mundo, arcoiris que pintan de colores los rencores, sueños contentos una y otra vez, de una alegría sin fin.
En la ciudad todos usan máscaras, unas más atroces que otras, aparentando ser lo que quisieran ser, realidades distintas a la esencia misma.
En mi galaxia perfecta todos son iguales, nadie se distingue del otro. La vida es para siempre y los recuerdos inmortales.
En el globo maltrecho todos marchan sin cesar, quebrando corazones de cristal a su paso, dejando los restos como trofeos de guerra.
Sé que ninguno de los dos mundos revelados existe, que el bien y el mal son relativos. Que nada es para siempre y que para siempre es todo. Que siempre nos dividimos, nos quebramos y nos partimos, que también compartimos, que sentimos y soñamos. Cada uno vive el mundo a su manera y nadie merece ser juzgado por los pasos que da sobre esta tierra. Al final todos seremos uno….